Antes de la ciudad
El Cerro de la Alcazaba estuvo habitado mucho antes de que existiera Almería: las excavaciones documentan ocupaciones atribuidas a la Edad del Bronce, y en el actual término urbano hay presencias fenicias, romanas y tardorromanas. El puerto natural de la bahía dependía entonces del asentamiento interior de Urci/Bayyana, la actual Pechina, cabeza de un territorio que miraba al mar sin vivir todavía en él.
Conviene ser precisos: Almería como ciudad se funda en el siglo X, pero su territorio lleva milenios ocupado. Esa diferencia entre el lugar y la ciudad explica buena parte de lo que sigue.
955: nace al-Mariyya
En el siglo IX el litoral se vigila frente a los ataques normandos, y una comunidad marítima ligada a Pechina prospera con la pesca y el comercio con el norte de África. Sobre la colina, un puesto de guardia domina la bahía. El nombre de la ciudad procede de ese oficio: al-Mariyya, generalmente interpretado como «la torre de vigilancia» de Bayyana, aunque la etimología se discute y conviene presentarla como tradición razonada más que como certeza.
En 955 el califa Abd al-Rahman III concede a Almería el rango de ciudad. Refuerza la fortaleza, ordena levantar una gran mezquita y une la medina a un sistema de murallas. El núcleo reúne lugares de culto, zoco, alcaicería y atarazanas: un puerto de Estado en la fachada mediterránea del califato de Córdoba.
El puerto de la taifa: seda y palabras
Tras la fragmentación del califato, Jayrán toma el control de la ciudad y funda un reino de taifa. Refuerza la Alcazaba y tiende una nueva muralla hasta el Cerro de San Cristóbal. Bajo al-Mu'tasim, la corte almeriense acoge a poetas y letrados mientras los talleres tejen la seda que hará célebre a la ciudad en todo el Mediterráneo.
El puerto se convierte en uno de los más internacionales de al-Ándalus; los arrabales de al-Hawd y de la Musalla desbordan la medina original. La bonanza se interrumpe en 1147, cuando una coalición cristiana encabezada por Alfonso VII toma la ciudad; los almohades la recuperan en 1157, pero la década de guerra deja una huella económica duradera. Almería queda después integrada en el reino nazarí hasta el final del siglo XV.
Una ciudad que fue, a la vez, astillero, mercado de sedas y corte de poetas.
1489–1522: conquista, seísmo y una catedral con almenas
Los Reyes Católicos entran en Almería el 26 de diciembre de 1489; la fecha se conmemora todavía cada año en el Día del Pendón. El siglo XVI, sin embargo, castiga a la ciudad: queda lejos de las nuevas rutas atlánticas, sufre ataques de piratería berberisca y, en 1522, un terremoto la devasta.
De esa triple amenaza nace uno de los monumentos más singulares de Andalucía: la catedral de la Encarnación, concebida a la vez como templo y como fortaleza. Muros macizos, contrafuertes, escasos vanos y una cubierta preparada para la vigilancia y la artillería. En un muro exterior, el Sol de Portocarrero —un sol de piedra con rostro humano— se ha convertido en símbolo gráfico de la ciudad de la luz.
Los siglos XVII y XVIII son de resistencia: poca población, sequías, comunicaciones difíciles y la costa siempre en guardia. Aun así, la vida urbana se rehace despacio; el primer libro impreso en Almería está documentado en 1640.
El siglo XIX: uva, mineral y ensanche burgués
La recuperación llega con la minería y con el comercio de la uva de mesa, dos negocios que crean una burguesía dispuesta a transformar la ciudad. Hacia mediados de siglo se derriban la mayor parte de las murallas; el centro de gravedad se desplaza de la vieja medina hacia la Puerta de Purchena y el futuro Paseo de Almería, flanqueado de arquitectura ecléctica, cafés y comercios.
La memoria cívica del siglo tiene también su monumento: en 1824, veintidós liberales conocidos como «Los Coloraos», desembarcados para restablecer la Constitución de 1812, fueron fusilados en la ciudad. El obelisco que los recuerda —el «Pingurucho» de la Plaza Vieja— sigue siendo un emblema local.
A caballo entre los siglos XIX y XX, el hierro de las minas de Alquife baja en tren hasta el puerto. Para embarcarlo se construye el Cable Inglés (1902–1904), un cargadero de mineral de estética ferroviaria británica que avanza sobre el mar junto a la antigua estación. Protegido como Bien de Interés Cultural desde 1998, es el contrapunto industrial de la Alcazaba.
1937: la ciudad bajo tierra
Durante la guerra civil, Almería permanece en zona republicana casi hasta el final y sufre ataques aéreos y navales: las fuentes municipales contabilizan 52 bombardeos y 754 bombas sobre la ciudad. El más destructivo, el bombardeo alemán del 31 de mayo de 1937.
La respuesta civil fue extraordinaria. Bajo la dirección del arquitecto municipal Guillermo Langle y de varios ingenieros, la población excavó unos 4,5 kilómetros de galerías a nueve metros de profundidad, con 67 accesos, pensadas para proteger a más de 34 000 personas. Hoy una parte del trazado se visita, incluido un antiguo quirófano, en uno de los museos más sobrecogedores de Andalucía.
De la huerta al presente
A partir de los años sesenta, la agricultura intensiva bajo plástico transforma la economía de la provincia y el paisaje del poniente; la capital crece hacia la Carretera de Ronda, la Vega de Acá y el Andarax, y pasa de ciudad horizontal a ciudad en altura. En paralelo, la luz y los paisajes atraen a los grandes rodajes internacionales: esa historia se cuenta en la guía de cine y música.
El recorrido monumental: de la fortaleza a la orilla
La mejor introducción a Almería es un paseo cuesta abajo que enlaza sus capas históricas en una mañana. Este es el orden natural:
1 · La Alcazaba
Un conjunto fortificado de más de mil años y uno de los más vastos de la España andalusí, organizado en tres recintos: el campamento y las cisternas, los restos del palacio, y el castillo cristiano de la cota alta. Desde sus murallas se entiende la función original de la ciudad: vigilar la bahía. Los jardines actuales proceden en gran parte de restauraciones del siglo XX; disfrútalos como paisaje, no como arqueología.
2 · La Almedina
El barrio más antiguo conserva el trazado de la medina: calles estrechas, casas bajas, silencio y vistas repentinas a la fortaleza. La iglesia de San Juan ocupa el solar de la antigua mezquita mayor, de la que subsisten elementos; muy cerca, los Aljibes de Jayrán recuerdan la sofisticada red de agua del siglo XI.
3 · La Catedral
La catedral fortaleza de la Encarnación resume el siglo XVI almeriense: gótico tardío y Renacimiento por dentro, almenas por fuera, y el Sol de Portocarrero en su muro oriental.
4 · Puerta de Purchena y el Paseo
El cruce social de la ciudad burguesa: comercios históricos, fachadas eclécticas y el arranque del Paseo de Almería, que baja derecho hacia el mar entre cafés y teatros.
5 · El Cable Inglés
El final del paseo es de hierro: el cargadero avanza sobre el agua como un muelle ferroviario suspendido. Al atardecer, su silueta remachada frente a la bahía es una de las imágenes más reconocibles de la Almería contemporánea.
Más allá del eje principal: la muralla de Jayrán y el Cerro de San Cristóbal ofrecen el mejor mirador urbano; el santuario de la Virgen del Mar guarda a la patrona; Plaza Vieja concentra ayuntamiento y memoria de Los Coloraos; y el mercado central y el puerto pesquero unen el patrimonio con la vida diaria. Los barrios de Pescadería y La Chanca merecen visita con la misma mirada respetuosa que cualquier barrio habitado.
Museos para entender la ciudad
La red de museos permite varias lecturas de Almería:
- Museo de Almería: la referencia arqueológica provincial, con Los Millares y El Argar en el centro del relato.
- Refugios de la Guerra Civil: la visita subterránea a las galerías de 1937.
- Alcazaba de Almería: el propio monumento como museo al aire libre.
- Museo de la Guitarra Antonio de Torres: el luthier que fijó la guitarra moderna, nacido en La Cañada, en el término municipal.
- Casa del Cine: los rodajes y la estancia de John Lennon en 1966.
- Doña Pakyta y MUREC: el arte almeriense y el realismo español contemporáneo.
- Centro Andaluz de la Fotografía y Centro de Interpretación Patrimonial, junto a los Aljibes Árabes y la casa del poeta José Ángel Valente.
Horarios, tarifas y condiciones de visita cambian con las temporadas: consúltalos siempre en las páginas oficiales enlazadas en las fuentes.
Fuentes
Esta guía sintetiza fuentes institucionales; los datos puntuales (fechas, cifras de los refugios, protecciones patrimoniales) proceden de ellas.
- Turismo de Almería — Historia de la ciudad
- Turismo de Almería — Al-Mariyat Bayyana, la época musulmana
- Turismo de Almería — La conquista cristiana
- Turismo de Almería — El siglo XIX
- Turismo de Almería — Los Refugios de la Guerra Civil
- Turismo de Almería — La Alcazaba
- Turismo de Almería — El Cable Inglés
- Turismo de Almería — Muralla de Jayrán y Cerro de San Cristóbal
- Turismo de Almería — Red de museos